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Testimonios reunión MCL (Miami 10 enero 2010)

Los siguientes testimonios personales son las experiencias de activistas cubanos, defensores de la democracia y de los derechos humanos. Muchos de ellos y ellas participaron intensamente en la recogida de firmas del Proyecto Varela. Otros han participado intensamente desde el extranjero, sirviendo de defensores y divulgadores.  Todos trabajan y muchos son miembros del Movimiento Cristiano Liberación (MCL).

Miguel Saludes. Me involucré con el MCL en 1989.  Había un cansancio ideológico.  MCL venía de una base social, de las iglesias – así empezó.  Con la visita en 1998 del Papa, hubieron hasta miembros del Partido Comunista y personas muy identificadas con la Revolución que firmaron el Proyecto Varela.  El lema era “Constitución, no contrarevolución.”  Muchos se identificaban con la ideal del derecho de abrir un negocio, con la importancia de liberar los presos, con la libertad de expresión.  En estos mismos días botaron a un escritor de la UNEAC.  El Proyecto Varela le decía a la persona “usted tiene derechos.”    Hoy las personas también se identifican con el derecho de poder viajar libremente, de que no cobren tanto por las remesas.

Mickey Garrote.  Conocí al Movimiento Cristiano Liberación cuando participé en el Diálogo Nacional del 2003, a través de un grupo que organizamos personas que trabajamos en las bibliotecas de Miami-Dade.  Eran muy diferente el Proyecto Varela y el MCL, muy diferente de lo que se oía en otros grupos.  Hablaban de la paz, de la reconciliación de todos los cubanos, que sí se puede hacer las cosas entre nosotros.  Tenían una actitud de respeto a todo el mundo, y una meta de parar la violencia.

Miguel Sigler Amaya .  El Proyecto Varela traía solución y no imposición.  Se identificaba mucho con el pueblo.  Yo tuve tiempo de ser identificado en la segunda recogida de firmas. Fui a casa de Héctor Palacio.  Me iba a retirar y Oswaldo Payá dijo quédate y  entonces participé.  Habíamos 18 presidentes de grupos. Se dio inicio de nuevo al Proyecto Varela.  Oswaldo me escogió con Félix Carrillo a llevar la labor por Matanzas.  El movimiento nuestro (Movimiento Independiente Opción Alternativa) recogió muchas firmas.  Funcionó en pirámide – la gente que firmó recogió firmas.  Es aceptado por los campesinos.  El Proyecto Varela se dedico ir a la raíz. Hasta ese momento se conocía la oposición solamente en La Habana, en las cabeceras y en la cuadra donde vivían disidentes.  Preguntabas cuantos miembros tienes? Mi esposa y yo, decían. Chocabas con la realidad.  Pero el Proyecto Varela sí llego al pueblo.  Recogí firmas en los batey, en pueblos de campo – las personas realmente lo aceptaron. Las firmas con carné, dirección – el gobierno te citaba y te amenazaban para que dijeras que te dieron dinero para firmar.  Nosotros no damos dinero, damos solución.  El Proyecto Varela dio en el blanco, a pesar de la represión y el chantaje.  Hubieron golpes.  Prisión.  Botaron a muchos de su trabajo. A pesar de todo esto siguen firmando y continúan recogiendo firmas.

Julio Rodríguez. Conocí al MCL a través de Radio Martí. Ocho meses después de fundado, conocí a Oswaldo Payá en la catedral de La Habana, y hablamos de política. Me llamo la atención la forma en la que él se expresaba.  De inmediato comencé a laborar y a apoyar el MCL en las distintas tareas en que él me pedía que lo ayudara. Lo mas increíble que he vivido es que en 1990 y 1991 en el MCL no pasábamos de 10 o 12 personas – nadie se nos acercaba, éramos como sidosos.  En el 1990, comenzamos a recoger firmas — buscábamos firmas para un plebiscito.  Luego fue que se le añadieron los cinco puntos y que se le dio el nombre de Proyecto Varela).  Cuando veían que había que poner el número del carné de identidad – decían que si caía en manos de la seguridad del estado lo arrestaban. Al principio nadie firmaba, ponían un garabato y decían, ya te firmé, pero nosotros les pedíamos letra molde, firma cursiva, todos los datos.  En 1993 teníamos 3,200 firmas después de 3 años y no prosperaba la iniciativa. Lo mas asombroso que he vivido fue que, en esos años nunca pensamos que íbamos a llegar a 25,000.  Oswaldo un día me pregunto cómo entregábamos las firmas si algún día llegábamos a reunirlas.  Yo le dije “Antes de llegar al a Asamblea nos arrestan y nos llevan a Villa Marista!”  El momento mas difícil para mi fue ver la reacción del gobierno cubano que movilizó a 9 millones de cubanos en reacción a la entrega de firmas que hizo el MCL en la Asamblea Nacional.  Se paralizó el país por tres días en contra de [los activistas del Proyecto] para reaccionar en contra de su labor.  Eso nunca había ocurrido en Cuba.  Mucho menos que la Constitución se modificara.  Lo hicieron para no dar el brazo a torcer y demostrar que era victoria de ellos, cuando la verdadera victoria era haber roto la inamovilidad del pueblo y convertido a 25,000 cubanos en disidentes públicos. En el momento de la entrega, se recolectaron miles y miles de firmas de apoyo en la Ermita de la Caridad. Tenemos que divulgar estos testimonios, hacerles entrevistas a [los activistas] y publicarlas en revistas.  Sería bueno hacer exposiciones fotográficas.  Hay que revivir el apoyo y darle impulso al Proyecto y al Movimiento. Muchos amigos míos en el extranjero se han alejado de la política. Aquí hay que pagar renta, bill del carro, seguro.  Pero cuando me acerco y les pido ayuda para Oswaldo, todos hacen lo que pueden para apoyarlo.

Fredesvinda Rodríguez. Yo me crié lejos de la política.  Me crié en el seno de familia religiosa.  Fuimos desterrados a Pinar del Río por problemas políticos de mi suegro. Conocí otros grupos políticos, particularmente el ex-Club Cautivo, fundado en el pueblo donde vivía, en el que empecé como divulgadora. Conocí a muchos periodistas, entre ellos a Víctor Rolando Arrollo. Llegó el Proyecto Varela, y lo apoyó el Club Cautivo.  Las primeras 10 boletas que entraron en mi pueblo las llevé yo, en el 2001 (cuando recién se empezó a firmar el Proyecto).  En menos de una semana se llenaron, y todos me preguntaban si habían más.  ¡Eso fue como echarle un puñado de maíz a las gallinas! Llevé las boletas firmadas a donde Arrollo.  Me dio 50 boletas y volví de nuevo.  Así empezó. No sabíamos que iba a llegar luego la verificación de todas las firmas.  Continuaba de divulgadora de noticias, enviaba al exterior reportajes sobre presos que morían en la cárcel. Por eso me tienen tanto “cariño” allí.  Entonces, llegó la verificación, y para entonces ya estaba fija con el MCL.  Trabajé como divulgadora y coordinadora, en el Municipio San Cristóbal.  Oswaldo me dijo que había necesidad para trasladarme a Los Palacios, donde habían problemas de falsificación de firmas – un desastre.  Cuando estaba terminando, me trasladó a Candelaria – tres municipios.  Primera vez que monté en mulo. Fue terrible, viajando por las montañas, la seguridad detrás de mi.  Tuve un cuchillo a un metro de mi.  Me tiraban encima motocicletas.  Salía de mi casa a las cinco de la mañana, me montaba en un camión que transportaba personal y a veces regresaba a las once, doce de la noche y a pie.  A veces viajaba en bicicleta, a veces en camión, a veces a pie.  ¡Cuántos kilómetros caminados!  Me arrestaban en la calle.  Un día vi que a la persona que estaba trabajando conmigo la detuvieron y le quitaron las boletas.  Yo también estaba recogiendo boletas y las escondí.  Tuve que masticar listas de gente para que no me las cogieran.  Me detuvieron en una parada de guaguas delante de una gasolinera para que todos me vieran y cogieran miedo y no me firmaran.  Ahí me tuvieron hasta las 8pm.  Un policía con camisa de civil me quitó el carné de identidad.  Le dije al mismo — si me coge de noche aquí, tú me tienes que llevar a mi casa.  Habían alrededor de ocho a diez kilómetros a casa de donde yo estaba detenida y no había lugar para coger botella para regresar. Lo mas doloroso es que las personas, las del cuchillo a un metro de mi, están aquí en Miami ahora.  Para poder vivir, tenía que dirigirme a La Habana a arreglar uñas, vender pescado, o polvo de matar cucarachas – no tenía otra forma de vivir, ya que no me daban trabajo, y tenía dos hijas que sustentar.  Andaba siempre cargada de papeles, evitando puntos de policía para registrar.  Siempre hay personas que ayudan, en las que uno puede confiar.  Uno se vale de muchas cosas y cuando llega aquí, no sabe como lo pudo hacer, pero se hizo.  Sabes que luchas por causa justa, y que las cosas que ellos te hacen no están con la ley –son ellos los ilegales, no yo.  Me dieron a escoger entre el exilio y la cárcel – aunque nunca me mencionaron el trabajo con el Proyecto Varela.  O dejas de trabajar en eso o te tienes que ir del país.  Si estuviera en Cuba estaría presa porque seguiría trabajando en lo mismo – esa causa es justa y legal.

Loyda Mora.  Mi familia siempre tuvo persecución religiosa – toda la vida, poniendo afiches en la puerta del mes de María, llamando al círculo de oración.  [Mi marido,] Gilberto tenia una biblioteca independiente (la Franz Kafka) en la casa y trabajaba con el MCL.  Yo soy modista y la clientela me miraba – ¡que cosa es esto! – cuando veían los afiches y los libros en la casa.  Aquello era un terror.  El momento en que me identifiqué fue cuando ya me decidí que tenía que firmar el Proyecto Varela, y di de frente al paso  Mi hija estaba embarazada, y todas las visitas en la casa eran disidentes.  La casa de al lado era un semáforo de la seguridad del estado.  Se ponían a cruzar la calle para controlar el que entraba y el que saliera. Luis Enrique Ferrer estuvo viviendo en mi casa y le cogí mucho cariño pero pensé que eso va a ser un desastre, nos van a linchar.  El jóven, y su esposa, embarazada.  Cálmate, Luis Enrique, le dije un día – y al día siguiente lo vinieron a arrestar.  Luego, una amiga mía, con cáncer, asustada, me pedía que quemara la boleta que firmó.  El momento más terrible fue cuando iban a buscar a Gilberto – él estaba en la logia [masónica].  Venía una patrulla como si fuéramos delincuentes vendedores de carne de res.  En mi vida pensé ver un policía buscando a este hombre.  Gilberto tenía puesto una camisa de Caritas – “Fué a la logia, ahí tenia que estar.”  Se presentó pero no lo detuvieron.  En otra ocasión viene uno vestido de civil, y a la misma vez me llega la esposa de un disidente que decía que vienen a citar a Gilberto.  Yo me puse hablar de que “te voy a hacer una costura!” para no hablar delante del policía (Amado Lozada Pavón) me presentía que ese lo venía a citar, y me le adelante.  Gilberto estaba buscando libros en La Habana.  Todos me decían que tu marido va a ser el número 76, porque lo estaban esperando.  Era la fe tan grande que teníamos en Jesucristo…  a rezar se dijo!  Novena al Divino Niño, otra novena a San Judas y así seguíamos!!!  Esa noche – yo soy cobarde, no de donde saqueé valor – escondimos algunos medicamentos y algunos libros que teníamos en casa debajo de una pila de escombros, y dejamos otros en casa de un sacerdote amigo. Yo estaba cosiendo cuando lo ví llegar a las diez de la mañana – con un gusano lleno de más libros! A mi ya me habían dado dos casos de parálisis facial y ya casi no podía hablar.

Gilberto Mora. Siempre seguí por radio la discusión de los derechos humanos, y me involucré cuando Ramón Colas creó las Bibliotecas Independientes, empezando con la Félix Varela.  Yo iba a buscar libros a la Habana, y me enteré ahí de Oswaldo Payá.  Fui a su casa, y le pregunté ¿en que te puedo ayudar?  Me dio todos los papeles para iniciar la recolección de firmas.  Le hablé de mi familia cristiana.  El me dijo “Te voy a mandar a Luis Enrique Ferrer – ¿tu lo puedes tener en la casa?  Es un hermano masón.”  Si, le dije yo. Llegué a Puerto Padre, donde trabajaba con el Partido Acción Democrática a impulsar el Proyecto Varela.  Luego terminé trabajando con el MCL y seguí con ellos.  Trabajaba en lo que pudiera, y hablaba con mis compañeros de trabajo – virtiendo concreto con boletas del Proyecto Varela en el bolsillo. El Proyecto Varela y el MCL son lo más grande que conozco.  Me llamo mucho la atención el Proyecto Varela – era una consulta pura, pedía un referendo.  Dijo Payá, “Si a mi me dan una cobertura, yo acabo con la dictadura.”  Nunca se me olvidan esas palabras.

Gilberto Mora (Segundo Testimonio):  Yo trabajaba muy de cerca en Puerto Padre con los muchachos que estaban en Palmarito de Cauto.  José Daniel Ferrer, y su hermano, Luis Enrique.  A ellos les dieron muchas golpizas, les quitaron muchas firmas.  Cuando fueron ante los tribunales en Baire, hasta les pidieron la pena de muerte.  Cuando empezó el Proyecto Varela en Puerto Padre tuvo mucho apoyo.  [Habían que entregar una copia del Proyecto con un mínimo de 50 firmas en la oficina municipal de la Asamblea del Poder Popular, con firma de la representante – la Secretaria General - para poder iniciar el proceso legal de recolectar firmas.  En Puerto Padre entregamos 350 firmas.]  El vice delegado, cambiaba de color.  No nos quería aceptar las firmas – “mira, no puedo,” decía.  Nosotros pedimos que llamaran a la Secretaria General.  Por delante del cuartel, había seguridad del estado – filmando, grabando. También estaban varios combatientes, con palos, esperándonos para darnos miedo.  Habíamos 14 opositores, y dijeron que iban a recibir a cuatro. Hicimos una huelga ahí mismo para que tuvieran que firmar y sellar el documento.  Nos decían que “ustedes no son parte del pueblo. “Sí lo somos,” dijimos nosotros, “y como electores, tenemos derecho de pedir esta consulta.”

Gilberto Mora, Hijo. A mi me gusta el béisbol.  Como mi papá era disidente y yo practicaba béisbol, nos querían cerrar ese camino.  Algunas veces, nos cerraban la puerta del estadio, y decían que estaba “en reparación.” En la escuela de admisión deportiva me buscaban excusas – no califiqué, o habían muchos deportistas.

Santiago Cárdenas, Jr. Oswaldo Payá fue profesor mío de catequismo.  Había una peña muy espontánea en la iglesia El Salvador del Mundo en El Cerro sobre cuestiones sociales y políticas.  De niño crecí oyendo gente muy sabia en eso.  Mi padre fue uno de los cinco fundadores del MCL. El trabajo más importante del MCL ha sido el de tratar de ganarse la calle.  Muchos denunciaban hacia afuera para  protegerse.  Hubieron otros esfuerzos anteriores, pero el Proyecto Varela es lo más serio que se ha logrado.  Tenemos un problema que, en general, nos sigue pasando desde la primera Guerra de Independencia, lo que nos costó el protagonismo de Vicente García.  Casi fastidia la segunda guerra de independencia.  Nos sigue afectando ese tema de la personalidad, no se como nos quitamos eso.  Concretamente, desde del exterior, ofrezco dos propuestas, bien importantes.  Debemos tratar de aprovechar los viajes a Cuba y promover de alguna forma que la gente resuelva la patria pequeña – la familia – pero que a la misma vez el exilio también se preocupe de la familia grande, los 10 millones de cubanos.  Debemos dar uno apoyo las dos – de cada $100 para familia, lleva $1 a una Dama de Blanco o al MCL o de los grupos opositores o de derechos humanos que más le guste.  Resuelve el problema de tu familia chiquita y apoya a los que luchan por la grande.  También, sugiero al que escuche en Cuba los programas de radio o de televisión del exilio sobre estos temas – grábalo y divúlgalo, ya que se oye mal la radio por allá.  Lo importante es divulgar el trabajo del MCL.

Ramón de Jesús Alba. Después de conocer el trabajo de algunos grupos de la oposición pude ver que el proyecto que tenía el MCL (el Proyecto Varela) era el único proyecto que de verdad llegaba a todo el pueblo y me sumé a el.  Además me sentí siempre respaldado porque actuaba en el marco legal, lo que me permitía recoger firmas en casi todos los municipios de Villaclara. Lo mas difícil fue el momento de abandonar a Cuba. Tienen el pueblo acojonado. Esta gente [los presos] no se pueden morir en la cárcel,  -  [el gobierno] lo que quiere es negociarlos por esos cinco sinvergüenzas que están aquí, y eso no es justo.

Mario Ruiz Fleites. El 18 de octubre de 1994 fue cuando comencé en la oposición. Parte de mi familia fue detenida.  Eran cuatro:  mi hermano, un primo y un cuñado. Yo era capitán de las Fuerzas Armadas. No sabía nada de la oposición.  Se me propuso que denunciara mi familia.  Me rehusé.  Fui degradado y expulsado.  De la oposición me entero poco a poco.  Fui con el partido del cantante (¿), pero la propuesta no me interesó.  Luego en Villa Clara fui fundando una Biblioteca Independiente – la número 19, la Marta Abreu, fue la mía.  Trabajé con Todos Unidos y luego estuve 5 años en Francia.  No trabaje directamente con MCL pero para mi es lo mas serio que se ha hecho – las firmas.  Hay muchas propuestas políticas donde la gente se enreda.  El Proyecto Varela es netamente social.  Tu ves personas que apoyan el sistema pero saben que hacen falta cambios.

Nibaldo Díaz. Conocí el MCL a través del Proyecto Varela.  Firmé y allí me uní a Oswaldo Payá porque vi tan serio y tan lindo eso del Proyecto – dije, Aquí si hay libertad.  Me presente a Oswaldo, y el me hizo militante.  Trabajé en Pinar del Río (con Fredi, recogimos un record de firmas). Verifiqué firmas desde Camagüey, Villa Clara, La Habana, con represiones de todos tipos.  Nos recogían en camiones y nos dejaban botados en medio de la calle en pleno campo. Me quitaron todo lo del bolsillo, y me sin dinero ni nada. Una vez le mordí la mano de un oficial que me metió en el carro, y es que me querían hacer cosas terribles por el Proyecto Varela.  El Proyecto Varela tiene una importancia muy grande.  Es que el cubano nunca había sentido eso – que cosa tan linda, algo legal, le pones tu nombre y apellido.  Te hablan del contenido del Proyecto Varela y de la libertad. Lo más lindo era relación con la gente en la calle.  Le preguntaban a uno – ¿Y qué hay del Proyecto Varela?  ¿Qué se dice del Proyecto Varela?  Una cosa muy importante en el Proyecto Varela – la ayuda monetaria.  Hay cientos de militantes trabajando en la calle, vendiendo perfume, y es que no tienen entrada de nada.  Hay que ayudarles para que no los asfixien.

Cristina Maldonado. Yo me conecté con el MCL en una conferencia en FIU en Miami, en el 2006, cuando me convencí que ellos tenían el trabajo más concreto, creativo, y con mayores posibilidades de éxito en Cuba.  Me volví voluntaria después de conocer a July Hernández.  Aproveché mi condición de estudiante de derecho para hacer un trabajo de investigación sobre la historia reciente de sus propuestas, y he terminado escribiendo varios materiales de difusión (un powerpoint, un análisis, un volante) y diseminándolos en cada ocasión.  Mi objetivo con esta participación es aumentar la cantidad de personas que entienden y se identifican con la propuesta, para que otros la entiendan con facilidad y también tomen acción.  Tengo familia en el exilio que sienten que la solución pacífica no funciona, y amigos en Cuba que tienen demasiado miedo o dudas para actuar en apoyo a la disidencia.  No trato de cambiarle las ideas – cada cual tiene que convencerse su cuenta – pero trato de transmitirles información, porque hay muchas percepciones equivocadas.  Espero que se vuelvan simpatizantes y tomen acciones de apoyo, humildes pero valientes.”

Julio Hernández.  Yo me conecté con el MCL en 1986.  Mientras vivía en Puerto Rico, una amiga de un comité en que trabajábamos el tema de derechos humanos me pasó por teléfono a Oswaldo Payá. Hablamos con frecuencia, y nos hicimos amigos.  Coincidimos en que el problema no era un cambio violento.  Yo, a pesar de haber participado en acciones violentas en contra del régimen, me di cuenta (como Oswaldo) que la teníamos que buscar una alternativa en la que participaban todos los cubanos.  Apoyé la propuesta de Oswaldo de una solución pacífica es a través de las propias leyes cubanas, que dan derechos a las personas pero que no se están cumpliendo.  Desde entonces hemos trabajado juntos – primero en un diálogo del 1990, intentando incidir en el proceso electoral (cuando él se postuló en 1992), en los esfuerzos para forjar vínculos entre el MCL y el exilio (1994), y luego el Proyecto Varela, el Diálogo Nacional, y el Programa Todos Cubanos.  Mi objetivo con esta participación es volver a las raíces del interés que hay en el pueblo cubano de una renovación social, y de apoyar a Oswaldo Payá, ayudando, como uno de sus representantes internacional, a que llegue su voz los foros internacionales.

Francisco de Armas. Por el acoso que hemos tenido – y la necesidad de reconstruir el movimiento después de la ola represiva, no hemos podido potenciar al máximo lo que el Proyecto Varela representó.  Sin embargo, todavía tenemos la oportunidad – somos muchos en el MCL, y nuestro trabajo tiene muchas personas que son simpatizantes.  Cuba corre un gran peligro porque hay una combinación de cansancio político y vacío moral – muy peligroso.  Con esas condiciones, en una supuesta democracia le puede ir peor al país – vean a Rusia.  Nosotros tenemos deber como movimiento político de tratar de llevar un mensaje de moral, de nuestros principios, sobre el comportamiento del ciudadano con sus con-ciudadanos.  Los cambios empiezan con grupos pequeños que luego se vuelven grandes.

Osmel Rodríguez. Yo estaba en el movimiento opositor a través de Héctor Palacio, que me recomendó a Oswaldo.  Con Ramón de Jesús Alba, me quedé en Villa Clara.  En plena ola represiva, trabajamos cinco municipios – Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spiritus y Ciego de Ávila.  Tuve el éxito y la suerte de vivir las experiencias 2002 y 2003 como parte del consejo coordinador del proyecto.  Nunca pensé que íbamos a estar tan cerca del cambio.  Fuera del chauvinismo y  juntos en la acción.  La ola represiva vino porque eso casi se les fue de la mano.  Tu llegabas a municipio de el Ceballo y ya no eras “de los varelistas” – ya la gente venía a plantearte problemas de la ciudad.  Tengo el niño sin zapatos.  Yo también tengo zapatos rotos!!  Uno tiene que convertirse en actor social.  Tenemos que tirar los tentáculos del cambio, y eso se logra con muchas “horas lengua” y mucho trabajo.  Cada uno lo puede hacer en la universidad.  Yo soy profesor de Español en St. Thomas University y el Dade College – siempre que empiezo clase, doy una frase de Oswaldo Payá, y asigno obras relacionadas.  El cambio empieza ahí, en las personas informadas e inspiradas.

Comentarios

Comentario de julio hernandez
Hora: 13 Febrero 2010, 3:25 pm

Comentarios de algunos participantes en el foro:

Cristina Maldonado:

Fue un muy buen primer paso, de otros que vienen. Les invitamos a que nos acompañen, para caminar juntos este sendero.

A las que vinieron y a las que no pudieron llegar: quisiera reiterarles la invitación a que participen – cada uno a su manera y dentro de sus posibilidades, y con la seguridad que hasta el aporte más humilde es aporte. A la misma vez, les quiero plantear el reto de que siempre busquen ver que más pueden hacer. Vamos a establecer algunos lineamientos – pero nuestro objetivo es lograr la participación a traves de la cual se pueden realizar los objetivos y las personas.

Para todas las personas en esta lista, la participación en Cuba fue algo esencial. Ustedes saben que cuando uno trabaja en algo que le llena el corazón, se le eleva el ánimo, se superan los miedos, se le viene la sonrisa a los labios. Como decía Mario Benedetti, “juntos somos más que dos.” Démosle fin a la época del aislamiento trabajando constructivamente en conjunto.

paz,
Cristina

Mickey Garrote:

Herman@s del Foro Todos Cubanos,

Anoche fue una noche que siempre recordare con gran emoción. Aprendí anécdotas y testimonios de personas que he admirado y de quienes en algunos casos, ni sabía sus nombres, y anoche los pude conocer en persona, gracias a la idea formidable de sostener la reunión y futuras reuniones este año. No tengo que explicar a los que estuvimos presente en la Iglesia Inmaculada Concepción lo que significo ver los video clips que nos trajo Miguel Sigler del velorio de su mama Gloria.

En fin, salí de la reunión con un entusiasmo que creo, me va a durar un buen rato.

Besos, paz y amor,

Mickey

“Sin esperanza no hay futuro”

TODOS CUBANOS, TODOS HERMANOS Y AHORA LA LIBERTAD

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