UN FORO PARA TODOS LOS CUBANOS( CONFERENCIA MINERVO CHIL Y OSWALDO PAYA)
UN FORO PARA TODOS LOS CUBANOS
(Conferencia celebrada en Miami, 23 de Junio del 2007. Por Oswaldo José Payá Sardiñas y Minervo Lázaro Chil Siret)
No traigo una cronología ni una historia del Proyecto Varela, como un hecho pasado, hablaremos de una actualidad, de un proceso que se está desarrollando ahora, de una campaña cívica, de un puente hacia la libertad, la soberanía y los derechos que están construyendo los propios ciudadanos, y mientras lo construyen, lo recorren bajo un bombardeo constante. Desde el principio hicimos una aclaración. El Proyecto Varela es lucha pacífica y cívica, pero lucha, y no lo presentamos en el tono de una empresa comercial que quiere vender un proyecto o un producto prometiendo éxito. Lo que podemos mostrar es el sufrimiento de los que encarnan esta campaña, especialmente el de los Prisioneros de la Primavera de Cuba, y junto con ellos nuestra determinación de continuar esta campaña cívica hasta lograr los derechos de todos los cubanos. Por eso la campaña del Proyecto Varela ha sido la Declaración de Libertad de los ciudadanos cubanos, firmada por ellos mismos, asumiendo los riegos y la represión y venciendo los miedos y el escepticismo. Por eso es liberador y sigue siendo camino y esperanza.
Hay antecedentes porque el Movimiento Cristiano Liberación se propuso la estrategia de movilización ciudadana como vía para lograr los cambios respondiendo al espíritu proclamado en la fundación del Movimiento en 1988, donde decíamos: “los cubanos deben ser los protagonistas de su propia historia”.
Ya en 1990 lanzamos la primera propuesta de Diálogo Nacional, pero esta propuesta iba dirigida fundamentalmente al pueblo, a los ciudadanos, que debían decidir si optaban por apoyar esta proceso y pedir ellos mismos que se les diera la voz en un referendo. Cientos de activistas trabajaron en esa primera colecta de firmas. Algunos pasaron después por la cárcel o están en el exilio, sufrieron y trabajaron mucho, pero sembraron la semilla, la semilla de la movilización ciudadana que ya germinó. El 11 de julio de 1991 mi pequeña casa de Santa Teresa No. 63 fue asaltada y saqueada para liquidar esta campaña. La casa permaneció durante más de siete años con los letreros de “gusano” y “agente de la CIA”. Así querían intimidar al pueblo, para que nadie más se atreviera a pedir sus derechos, ni siquiera a través de los pocos espacios que ofrece una Constitución llena de contradicciones y violada sistemáticamente por los que la impusieron. Ya en 1992 habíamos redactado la propuesta de Programa Transitorio. Quisimos llegar a miles de ciudadanos para que apoyaran con su firma una solicitud de Referendo y así lo hicimos. Siempre en la misma línea; es el propio pueblo quien debe demandar sus derechos o no los tendrá nunca. Hay un aspecto de la legislación cubana que atenta abiertamente contra la soberanía popular, que es la Ley Electoral. Nuestro Movimiento promovió una demanda que presentamos a la Asamblea Nacional del Poder Popular para que los ciudadanos tuvieran verdaderamente los derechos a elegir y ser elegidos democráticamente y así poder tener un verdadero parlamento y un gobierno elegido por el pueblo.
Ya en 1996 redactamos el Proyecto Varela. No vamos a hacer una cronología y no vamos a hablar de un proyecto, sino de esa campaña ciudadana sobre l que haremos una reflexión.
Durante años cientos de opositores pacíficos, en medio de la persecución, de gran pobreza y muchos sufrimientos para sus familias, muchos de ellos condenados o detenidos injustamente, todos acosados, difamados y marcados en la sociedad, llevando una cruz verdaderamente pesada, han dado un testimonio de liberación. Estos opositores llevan un mensaje de esperanza y ofrecen la luz del conocimiento de los derechos humanos para todos los cubanos, que en su mayoría vivía en la oscuridad. No importa que los órganos represivos lograran penetrar nuestras organizaciones, fabricar dirigentes, crear divisiones y confusiones como complemento de la represión en el seno de la oposición. Esto es inevitable y es consecuente con un régimen que no puede combatir en el campo de las ideas, en el terreno de la verdad y mucho menos en un terreno donde los ciudadanos puedan decidir libre y democráticamente. Sin embargo, la oposición democrática pacífica persiste y renace en cada momento, llevando en sus manos el cirio de la liberación, que nada ni nadie ha podido apagar. Ese cirio es sostenido también por las manos de nuestros hermanos del exilio, más allá de las frontera de nuestra Patria, pero parte inseparable de nuestro pueblo. Decidimos entonces ofrecer a los ciudadanos un paso que pudieran dar, en medio de esta cultura del miedo, en medio de esta gran desinformación y no para pararnos en un escenario nosotros los opositores y decirles: “contémplennos a nosotros, apóyennos”, sino para decir: “si quieren los derechos tienen que reclamarlos, los derechos de todos y cada uno de los cubanos”.
Una campaña, no para lograr espacio para la oposición, sino los derechos fundamentales para todos los ciudadanos y el del ejercicio de la soberanía popular. Muchos opositores participaron en la colecta de firmas y en la promoción de este Proyecto. Fundamos un Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela, la mayoría de sus miembros ahora están en prisión. ¿Y qué pretenden algunos? ¿Qué debido a esa represión dejó de existir? Pues anunciamos y proclamamos que sigue existiendo y progresando y que son parte de él los que están en prisión y los que estamos fuera. Ellos, los que están en prisión, no pueden participar en el trabajo de este Comité, pero sí alimentarlo con su coraje, con su fe y con sus ideas.
Mano a mano, casa por casa, bajo el asedio constantes de los cuerpos represivos y los delatores, en medio de muchos ataques y maniobras para desalentar, que venían de todas partes, los activistas, con huecos en los zapatos, caminando largas distancias bajo el sol, pasando hambre, pero con una inmensa alegría en el corazón, logramos muchas más de las 10000 firmas que pedía la Constitución. El 10 de mayo del 2002 presentamos las primeras 11020 firmas. Se abrió la flor de la esperanza. Comenzó la Primavera de Cuba. Todos descubrimos que el pueblo sí puede, que el cambio pacífico es posible. Por primera vez los mecanismos de represión, de penetración y diversionismo de los cuerpos represivos, de inteligencia y de propaganda del régimen, fueron impotentes. Porque la campaña cívica que comenzamos depende de la determinación de los ciudadanos de decir “no tenemos miedo, queremos nuestros derechos”. Es por eso que el gobierno cubano decidió asaltar a la oposición cubana y encarcelar a la mayoría de sus líderes.
Quiero hacer un alto para hacer énfasis en que esto no es una historia más y recordar que es asombroso que al hablarse de los Prisioneros de la Primavera de Cuba, se silencie la razón principal por la que todos fueran encarcelados, fueran o no participantes del Proyecto Varela, porque todos son defensores de los derechos humanos.
No habrá verdadera campaña por la liberación de los prisioneros políticos si no se explica al mundo con claridad, la razón por la que fueron encarcelados y si no se explica al mundo qué es el Proyecto Varela que la mayoría de ellos defendía y sigue defendiendo. La campaña por los prisioneros políticos no es para hablar de nosotros o de nuestros proyectos, porque eso sería querer ganar una corona de laureles a costa de los que tienen una corona de espinas. En la campaña tenemos que hablar de ellos y de lo que hacía cada uno de ellos, algo de lo que se sabe muy poco. Sólo al conocerse la causa noble que ellos defienden, se comprenderá la injusticia que se está cometiendo con ellos. No dejemos que las sombras de lo que se llama la Primavera Negra, opaquen la Primavera llena de luz y de esperanza que nació precisamente por el amor y el sacrificio de esos que hoy están en prisión y de muchos otros.
Con la campaña del Proyecto Varela se define la visión del cambio y la misión del movimiento cívico, y de esta manera un camino viable y concreto a recorrer por gran parte de la oposición dentro y fuera de Cuba, y también por el pueblo dentro y fuera de Cuba, porque la mayor parte del exilio también lo apoya.
Pero los cubanos viven bajo el totalitarismo. Un régimen que se apropia de todas las dimensiones de la vida económica, social y política y quiere apropiarse de la persona misma. Por eso nacimos bajo el signo cristiano de Liberación. Esta dominación sobre la vida, hace que los cubanos se pregunten con inseguridad sobre el futuro en todos los campos: sobre la vida y la suerte de las personas, sobre las posibles revanchas, la educación, la salud, las viviendas que habitan, el trabajo, los derechos, la libertad económica, la empresa privada, la democracia. Se preguntan por todo.
A estas preguntas trata de responder el Diálogo Nacional iniciado en el 2004, pero no con un programa elaborado por un partido ni por nuestro Movimiento, sino diciéndole a los ciudadanos: “expresen ustedes mismos su visión de futuro inmediato y a largo plazo para Cuba, expresen sus temores, sus deseos y sus sueños”. De ese proceso de diálogo en el que participaron cerca de 12000 personas dentro y fuera de Cuba nació el Programa Todos Cubanos, que no es un programa partidista. Esa expresión popular era muy necesaria para llenar el vacío, hasta ese momento ocupado por la mentira, la desinformación, por campañas para sembrar el miedo. Pero era necesario llenar ese vacío con esa verdad, que es la visión de futuro expresada en el Diálogo Nacional que sirvió de base para el Programa Todos Cubanos. El pueblo de Cuba necesita de solidaridad y apoyo de otros países, pero su programa de cambio y de futuro sólo le corresponde hacerlo al propio pueblo cubano, con su sabiduría, imaginación, experiencia y capacidad propia, además de ser su exclusivo derecho soberano.
Es importantísimo destacar esa viósn de cambio que se manisfestó en ese diálogo. Con esta experiencia limitada pero representativa de diálogo entre ciudadanos, confirmamos que los cubanos quieren vivir en libertad, quieren cambios pacíficos, quieren todos sus derechos, quieren y están determinados a construir una sociedad con gran dimensión humana y social en armonía con el ejercicio de todos los derechos, civiles, políticos, sociales, económicos y culturales. Los cubanos quieren y saben que pueden conservar la salud pública y la educación gratuitas, como derechos ciudadanos y desarrollar un sistema de seguridad social en el cual la persona y la necesidad de la persona sean el centro de ese sistema y de toda la sociedad. No quieren ni permitirán, desalojos, ni que a ningún cubano se le despoje de su casa o se le exija pago de indemnización alguna. No quieren revanchas ni venganzas, quieren la reconciliación nacional y también quieren el derecho a la verdad y la justicia. Quieren una economía libre donde los cubanos puedan tener sus propias empresas y negocios, donde puedan desarrollar sus capacidades, donde el mercado ocupe su lugar en función de la persona y de sus necesidades y no trate de dominarlas. Los cubanos no quieren ningún extremo y no quieren pasar del fundamentalismo político comunista al fundamentalismo mercantil. Con este diálogo se probaron a sí mismos que los cubanos podemos construir como nación soberana e independiente, una sociedad más humana, más justa y más libre.
Pueden haber muchas opiniones y descripciones sobre la situación actual y también mucha especulación sobre las tendencias. Pero nadie niega que desde el anuncio de la enfermedad del Presidente del Consejo de Estado Fidel Castro, el nivel de expectativa y de incertidumbre sobre el futuro es altísimo, dentro y fuera de Cuba. La especulación no es nuestro estilo. El discurso oficial, en muchos casos con un tono de arrogancia, reitera sistemáticamente la intención de continuismo de este orden sin apertura a los derechos civiles, políticos y económicos, y cierra las puertas del futuro. De esta manera, auguran también la continuidad de un estatus de privilegio para una minoría en el poder y de pobreza y limitaciones para la mayoría del pueblo de Cuba. La propaganda es aplastante y trata de sumergir al pueblo de Cuba bajo las olas del desaliento y el miedo. Hay una agresión sistemática a la autoestima de las personas, imponiéndoseles por una parte un panorama en el que supuestamente, la única manera de sobrevivir es aceptando este orden sin libertad, viviendo bajo la dependencia del régimen totalitario, y por otra parte la idea fatalista de que la alternativa a la sumisión a este orden establecido, sería sufrir la represión total o el caos. Esto se expresa en la fórmula “Socialismo o Muerte”.
Ahora se sustituye la dependencia que otrora fue de la fracasada Unión Soviética, por la dependencia y la injerencia del poder político instalado en Venezuela. Esta dependencia e injerencia se han convertido en estructura de sostén de la muralla con la que se pretende cerrar las puertas de futuro al pueblo de Cuba. El neototalitarismo que se está instalando en Venezuela está convirtiendo el petrodólar en petrodolor para el pueblo de Cuba. No podemos minimizar esta situación que causa sufrimiento y angustia al pueblo cubano,aunque que no mata la esperanza.
Por otra parte hay que decir que la inmensa mayoría de los cubanos, porque siempre es absoluto decir la totalidad, albergan en sus mentes y corazones, el profundo deseo y el proyecto soñador de una vida diferente y es inaceptable para ellos que se les diga que tienen que continuar así por mucho más tiempo. Es una realidad que hay miedo y desconfianza sobre el orden actual, pero también sobre los cambios. Estos sentimientos no anulan el deseo de cambios y de apertura. Todos los cubanos somos responsables del futuro inmediato de Cuba y quizás no podamos ponernos de acuerdo sobre el pasado, porque tenemos diferentes visiones y experiencias, pero sí tenemos la responsabilidad y la posibilidad de ponernos de acuerdo sobre el futuro. No estamos hablando de una propuesta de negociación para distribuir poder, posiciones, influencias u otros intereses, sino de una propuesta para trabajar juntos, todos los cubanos, sin exclusiones, para legar a la nueva generación un nuevo ambiente de paz y reconciliación y una sociedad donde se respeten la dignidad y los derechos de todos. El manifiesto Unidad por la Libertad, que hemos firmado la inmensa mayoría de la oposición democrática pacífica cubana, proyecta con total transparencia nuestra vocación pacífica y de reconciliación, nuestra determinación de trabajar por la liberación de los prisioneros políticos y nuestro compromiso de luchar por el respeto y las garantías de los derechos para todos los cubanos.
Nosotros no traemos aquí un nuevo proyecto, pero sí una nueva propuesta para orientar los esfuerzos del pueblo de Cuba hacia esos cambios pacíficos, incluyendo los de la oposición democrática, trabajando juntos en la diversidad. Debemos tener conciencia de que esta diversidad de opiniones, de prejuicios, de visión del pasado, del presente y también del futuro, es un espectro muy amplio, no sólo en la oposición y el gobierno, sino en todo el pueblo, dentro y fuera de Cuba. Esa diversidad no debe enfrentarnos sino enriquecernos.
Somos un pueblo que tiene un sólo destino. Destino que no se puede construir sobre la exclusión de algunos, sino “con todos y para el bien de todos”. Este bien no se puede lograr con el espíritu negativo de tratar de mantener o lograr la dominación o la victoria de unos sobre los otros. Todos tenemos que abrir las mentes y los corazones y la victoria será de todos.
Tenemos que concertarnos para construir ese futuro mejor para el pueblo de Cuba y no podemos hacerlo en el espíritu de Babel, que era el del egoísmo, la vanidad y la soberbia, sino en el de Pentecostés, que es el del amor y la reconciliación, y por eso es el espíritu de la verdadera liberación. Este espíritu hizo posible que todos se entendieran y se trataran como hermanos, aún en la diversidad.
Nosotros tenemos una propuesta. No es una propuesta de unidad para la oposición en un bloque o en una alianza, es una propuesta para facilitar la unidad orgánica de nuestro pueblo. Una unidad que sólo puede darse en la libertad y la fraternidad. Entonces proponemos a toda la oposición democrática pacífica y a todos los cubanos, dentro y fuera de Cuba, que trabajemos juntos en esta dirección. Primero debemos tomar un tiempo para estudiar la propuesta, madurar nuestra posición, decidir y entonces trabajar para implementarla. En párrafos anteriores hablábamos sobre la visión de futuro que muchos ciudadanos expresaron en el Diálogo Nacional, que condujo al Programa Todos Cubanos. Pero no se puede afirmar que esa visión sea la de todos los cubanos. Pueden haber muchas discusiones sobre cuál es el deseo de la mayoría. Asunto que puede resolverse en un referendo.
Partiendo de la situación en que estamos ahora sólo se puede garantizar que los cubanos decidan libre y democráticamente sobre su futuro, que decidan soberanamente sobre su vida, si antes se reconoce y garantiza legalmente el ejercicio de los derechos fundamentales a todos los ciudadanos.
Sólo puede haber un proceso de diálogo y de concertación entre los cubanos, si antes se reconoce y se garantiza legalmente el ejercicio de los derechos fundamentales a todos los ciudadanos.
Sólo puede haber solución digna y justa, reconciliación y paz, si antes se reconoce y se garantiza legalmente el ejercicio de los derechos fundamentales a todos los ciudadanos.
Por tanto, nuestra propuesta tiene una lógica sencilla, pero radical. El paso que abre las puertas a un futuro mejor con todos y para el bien de todos es la institucionalización de los derechos. Solamente garantizando la libertad de expresión y asociación, garantizando el derecho de los cubanos de entrar y salir libremente de su país y el derecho de los cubanos a elecciones libres y democráticas y el derecho a hacer su nueva Constitución y así diseñar la sociedad del futuro, nuestro pueblo será verdaderamente libre y soberano.
Pero hay más y está expresado radicalmente en Unidad por la Libertad: “Los cubanos tenemos derecho a todos los derechos como todos los seres humanos”.
Nuestra propuesta tiene el título de Campaña Foro Cubano.
Campña inspirada en el principio anteriormente mencionado, y por eso, es por una parte una campaña para que los ciudadanos cubanos reclamen cambios en las leyes para que garanticen sus derechos, sólo por una razón: porque somos seres humanos. Por otra parte, esta Campaña Foro Cubano propone un Encuentro Nacional para que todos los sectores de la sociedad, dentro y fuera de Cuba, incluyendo al gobierno y la oposición, trabajemos juntos para implementar los cambios en las leyes, para que se garanticen los derechos a los cubanos.
La liberación de los prisioneros políticos y las garantías de todos los derechos para los cubanos son la meta primera y fundamental de este proceso. Las otras metas las tiene que definir y alcanzar por los caminos que señale, el propio pueblo cubano, pero sólo podrá hacerlo en el disfrute de sus derechos.
MOVIMIENTO CRISTIANO LIBERACIÓN
Cuba, 23 de Junio de 2007
A continuación les presentamos la Campaña Foro Cubano.
Comentarios
Comentario de Aldo Lopez
Hora: 2 Julio 2008, 10:13 am
Mi gran amigo Minervo, he venido escuchando de tu coraje y dedicacion a esta causa tan necesaria desde que sali de Cuba. Tambien le cuento a nuestos colegas en el exterior de tu labor y lo orgullosos que todos estamos de ti. Quien lo iba a decir, eres el estudiante mas digno de toda la clase.
Un fuerte abrazo, stay strong!
Si te llega el email por favor respondeme a aldiri1@yahoo.com
Aldo Lopez.
Comentario de Yudelsy Martinez
Hora: 26 Octubre 2007, 9:20 pm
Viva Cuba Libre!!
Me alegra mucho que un amigo de la Universidad este al lado del Sr. Oswaldo Paya en su lucha por la libertad de Cuba.
Fui testigo de los desmanes y malos tratos que sufrio el Sr. Minervo Chil Siret en su epoca de juventud. Me quito el sombrero y solo deseo que por favor se comuniquen conmigo lo antes posible. Quiero ayudar a la causa. Deseo profundamente cooperar.
Que el Senor los Bendiga Siempre!!
Yudelsy
Por favor comuniquense por email. Muchas Gracias
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