¡Elecciones libres ya! Por: Minervo Chil (MCL)

EXIJAMOS ELECCIONES LIBRES YA
Evidentemente el régimen castrista ha tenido un gran éxito en silenciar la conciencia y la voluntad de la mayoría de los cubanos. Eso explica que la mayoría se mantenga al margen de todo lo que afecta su vida para bien o para mal.
Aún quienes se atreven a criticar el régimen, muchas veces se van tras las cortinas de humo creadas por los órganos de inteligencia para desviar la atención de lo verdaderamente importante. Unos por ingenuos y otros porque aprendieron a jugar con la cadena pero no con el mono.
Se crean campañas con demandas que pueden ser justas pero que no van a la raíz del problema. Y esto sucede casi siempre justo antes de algún hecho de mayor importancia o trascendencia.
Por ejemplo, muchos cubanos se han sumado a una campaña por bajar el precio de Internet. ¿Es justo? Sí. ¿Es legítimo? También. ¿Va a la esencia del problema? No.
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si el resto de los productos y servicios se mantienen inaccesibles para la mayoría? ¿No sería mejor exigir un aumento salarial significativo que les permitiera a los cubanos no sólo poder costear el acceso a Internet sino también poder comprar alimentos, ropa, calzado, efectos electrodomésticos o irse de vacaciones con la familia a un hotel?
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si no le permiten acceder a muchos sitios que están bloqueados? ¿No sería mejor exigir acceso libre a todas las fuentes de información existentes?
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si sólo por pedirlo te crucifican mediáticamente? ¿No sería mejor exigir el respeto a la libertad de expresión de todos los cubanos?
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si siguen violando tus derechos? ¿No sería mejor exigir que se reconozcan y garanticen, en la ley y en la práctica, todos los derechos para todos los cubanos?
Y todo esto comenzó justo antes de que se presentara en la Asamblea Nacional el Proyecto de Ley Electoral, que rige algo tan esencial como el ejercicio de la verdadera soberanía de la sociedad. No era conveniente dejar que se abriera un debate que mostrara la evidente falta de derechos en materia electoral y la nula capacidad de decisión de los cubanos.
Muy pocos cubanos (incluido muy pocos opositores) se han manifestado sobre esta propuesta de ley electoral. Una vez más han preferido irse por las ramas antes que ir a la raíz del problema.
Basta ya de seguir el juego del régimen. Hagamos nuestro propio juego. Ése que el régimen no se atreve a jugar porque sabe que lo perdería.
Rechacemos la mal llamada ley electoral.
Exijamos una nueva ley que permita verdaderamente el ejercicio de la soberanía popular para que los cubanos podamos elegir nuestro presente y futuro.
Exijamos una nueva ley que sea respetuosa del derecho de todos y cada uno de los cubanos a nominar candidatos, a elegir y a ser elegidos.
Exijamos una nueva ley que permita celebrar elecciones libres y democráticas, y no sólo votaciones controladas que no deciden absolutamente nada y sólo buscan legitimar las imposiciones del régimen totalitario cubano.
Exijamos ¡elecciones libres ya!
Evidentemente el régimen castrista ha tenido un gran éxito en silenciar la conciencia y la voluntad de la mayoría de los cubanos. Eso explica que la mayoría se mantenga al margen de todo lo que afecta su vida para bien o para mal.
Aún quienes se atreven a criticar el régimen, muchas veces se van tras las cortinas de humo creadas por los órganos de inteligencia para desviar la atención de lo verdaderamente importante. Unos por ingenuos y otros porque aprendieron a jugar con la cadena pero no con el mono.
Se crean campañas con demandas que pueden ser justas pero que no van a la raíz del problema. Y esto sucede casi siempre justo antes de algún hecho de mayor importancia o trascendencia.
Por ejemplo, muchos cubanos se han sumado a una campaña por bajar el precio de Internet. ¿Es justo? Sí. ¿Es legítimo? También. ¿Va a la esencia del problema? No.
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si el resto de los productos y servicios se mantienen inaccesibles para la mayoría? ¿No sería mejor exigir un aumento salarial significativo que les permitiera a los cubanos no sólo poder costear el acceso a Internet sino también poder comprar alimentos, ropa, calzado, efectos electrodomésticos o irse de vacaciones con la familia a un hotel?
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si no le permiten acceder a muchos sitios que están bloqueados? ¿No sería mejor exigir acceso libre a todas las fuentes de información existentes?
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si sólo por pedirlo te crucifican mediáticamente? ¿No sería mejor exigir el respeto a la libertad de expresión de todos los cubanos?
¿De qué sirve que bajen los precios de Internet si siguen violando tus derechos? ¿No sería mejor exigir que se reconozcan y garanticen, en la ley y en la práctica, todos los derechos para todos los cubanos?
Y todo esto comenzó justo antes de que se presentara en la Asamblea Nacional el Proyecto de Ley Electoral, que rige algo tan esencial como el ejercicio de la verdadera soberanía de la sociedad. No era conveniente dejar que se abriera un debate que mostrara la evidente falta de derechos en materia electoral y la nula capacidad de decisión de los cubanos.
Muy pocos cubanos (incluido muy pocos opositores) se han manifestado sobre esta propuesta de ley electoral. Una vez más han preferido irse por las ramas antes que ir a la raíz del problema.
Basta ya de seguir el juego del régimen. Hagamos nuestro propio juego. Ése que el régimen no se atreve a jugar porque sabe que lo perdería.
Rechacemos la mal llamada ley electoral.
Exijamos una nueva ley que permita verdaderamente el ejercicio de la soberanía popular para que los cubanos podamos elegir nuestro presente y futuro.
Exijamos una nueva ley que sea respetuosa del derecho de todos y cada uno de los cubanos a nominar candidatos, a elegir y a ser elegidos.
Exijamos una nueva ley que permita celebrar elecciones libres y democráticas, y no sólo votaciones controladas que no deciden absolutamente nada y sólo buscan legitimar las imposiciones del régimen totalitario cubano.
Exijamos ¡elecciones libres ya!

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