Razones de esperanza desde Bayamo. Por: Carlos Amador Rodríguez

Este fin de semana ha sido muy especial. Especial porque Lina está fuera de casa y estoy de “amo de casa” y acompañando a  Isita y Carlitin que están de de pruebas finales.

El sábado luego de la misa de San Pedro y San Pablo salimos Carlitn y yo con la jaba vacía a tratar de llenarla. Ya regresábamos con la encomienda cumplida “a medias” cuando un hecho nos llamó la atención. En el Paseo de General García, frente la tienda La Violeta y debajo de la pérgola que la adorna, una señora joven, de unos 35 años, acompañada de otras dos mujeres y dos hombres, anunciaba a Jesucristo con voz alta y clara. El suceso por inusual nos obligó a detenernos y a escucharla con atención. Dos cosas pasaron por mi mente, yo creo que no me atrevería a hacer algo parecido y la otra fue ver como pasaban de largo los innumerables transeuntes del lugar, dedic´ndoles a lo sumo una rápida mirada. Al terminar les saludamos y les felicité por su valentía para nunciar a Cristo igual que Pablo de Tarso por plazas y calles.

El domingo se volvió a reactivar la esperanza en que es posible el cambio de los corazones y de mentalidad. Por tercera o cuarta vez, ya pierdo la cuenta y en este caso es buen síntoma, cuatro Damas de Blanco compartieron la Misa con la comunidad cristiana de la Catedral de Bayamo, sin ser molestadas o detenidas por los organos represivos. Con alegría tambiñen pude ver que varios miembros de la comunidad se le acercaron a saludarlas y a conversar. Vino a mi mente lo que el papa Francisco repite como un “mantra” “Acerquense a las periferias existenciales”.

Ya termino que este post me está quedando muy largo. Es hora de que descubramos que cada uno de estos pasos en los  que se le reconocen  derechos inalienables a personas a nuestro alrededor, también nos abren a cada uno de nosotros espacios de libertad y posibilidades para ejercer nuestros derechos. El cambio es de adentro hacia afuera, y está en nuestras manos.

Carlos Amador Rodríguez

Bayamo, 1 de julio del 2013

Un sacerdote amigo a quien le compartí esta reflexión me respondió: “Gracias que usted y Carlitín volvían con la jaba a “medias”, pues cuando estamos de jaba llena, no tenemos tiempo para parar y mirar a Dios que pasa cercano a nosotros”-

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