La carta de marear ajena. Por Luis Tornés Aguililla. 26 de junio de 2013.

Por tal de ganar capítulo en no sé qué claustro de cretinos, cierto personal es observado llevando un derrotero con ruta trazada en la oficina de Raúl Castro. Uno los ve que navegan a merced de una carta de marear ajena, la de Raúl.

La liturgia del castrismo en su fase terminal incluye el desmantelamiento progresivo y, solamente hasta donde le sea posible, de la parte visible de su metodología liberticida, eso es lo que está haciendo Raúl Castro actualmente porque sabe que hay una dialéctica imparable que impondrá fatalmente ese momento en el que tendrá que aceptar la idea de conversar «  pero con una oposición responsable, organizada, patriota y civilizada… ».

Para que los ungidos no se salgan del guión, el régimen ha hecho un trabajo preparatorio fantástico que va desde lo más infame hasta decretar que fulano y mengano están clínicamente locos, sin olvidar la multiplicación ( no de los panes ) sino de las operaciones de propaganda en dirección de la Unión Europea y de todo cuanto repta y babea en las dos costas del Atlántico norte, los Estados Unidos incluidos.

En espera de que las circunstancias ( o los cubanos ) le impongan esa obligación a Raúl Castro, es menester aclarar desde ahora mismo que, el sigilo y el tino comedido que se gastarán los buenos y también los malos, nos tienen sin cuidado porque solamente urge que el pueblo cubano ( pueblo que sí sabe lo que quiere ) pueda pronunciarse libremente en un contexto políticamente imperfecto pero plural, limpio y democrático.

Eso de una supuesta « unión opositora » formateada y nombrada a dedo por el régimen no lo aceptaremos jamás. ¡ Toma nota campeón !.

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