“Only in Spain…” por Regis Iglesias, portavoz MCL

857038_10151436397872367_503720435_o - copiaYo pensé que esto era una rareza, que psicópatas hay en cualquier lado aunque uno así, representante nada más y nada menos que de sus majestades los Kim del miserable reino de Norcorea solo uno en el mundo y es… español

Pero me doy cuenta que la “Madre Patria” es un “hogar” algo mas disfuncional de lo que supuse a través de un largo viaje en la memoria de los abuelos y el fresco salitre que sana en el Caribe las heridas de la distancia y las morriñas. De casta nos viene a nosotros los galgos tropicales lo que somos.

Y es que lo surrealista de la “realeza” y la “subrealeza” ibérica, pro coreanas o no, no termina en un aislado y pintoresco adalid del más oscuro y siniestro de los reinos del mundo en pleno siglo XXI, si al representante oficial de un régimen criminal como el de la península asiática puede llamársele “pintoresco” y no grotesco, dicho sea de paso, descendiente de los conquistadores, paradojas del destino, de Fernando Poo.

Hay también una subrealeza, una clase de gentiles hombres dedicados al arte de la política que tanto como el descocado “Camarada de Benós de Lés y Pérez”, tan operáticos como él a pesar de posar de demócratas y tecnócratas, que ha sumido a esta generosa gente española en la peor de las crisis no solo económicas sino morales que en muchos años ha padecido el Reino.

Esta es la tierra de los altruistas y valientes caballeros, de los santos y los poetas y afortunadamente ese espíritu y esa hidalguía no han podido ser desterrados totalmente del alma ibérica. Es doloroso constatar cómo prima entre algunos de la clase política la “mentalidad pesetera” y la arrogancia con el débil que tan poco favor hizo a España en siglos pasados dando al traste con uno de los imperios más extensos de la historia.

Digo esto con muchas razones, las sin razones que algunos esgrimieron para mantener a un joven como Angel Carromero secuestrado en su propio país porque así lo dicto una pandilla de criminales allende el Atlántico desde una isla, la mía, donde una dictadura ostenta el doloso privilegio de haber sometido por más de medio siglo a los cubanos.

Es surrealista que el celador principal de la prisión donde fue enviado Angel a dormir sus primeras semanas en España fuera precisamente un sujeto que se identifica ostentosamente con los dogmas de aquellos que oprimen a los cubanos, esos mismos cubanos a los que Angel fue a visitar en sus vacaciones para llevarles solidaridad y apoyo moral. Los opresores que golpearon el auto donde viajaban Angel Carromero, el sueco Aron Modig y los cubanos Oswaldo Paya y Harold Cepero. Los mismos opresores que secuestraron, torturaron a los primeros y asesinaron a los dos últimos.

Pero más kafkiano aun es que quienes han aceptado el pacto indecoroso con una dictadura insistan en mantener el status de reo a  víctimas, como Angel, para que no queden esos contubernios infelices e indecorosos ventilados públicamente. Insisten en hacer callar la verdad, la verdad que ellos mismos conocen muy bien, sobre el crimen perpetrado por la junta económico-militar cubana que costó la vida a Paya y Cepero.

Se la ponen muy fácil estos diplomáticos discípulos de Chamberlan a esa izquierda trasnochada española que ha desatado la más grosera y sostenida campaña de calumnias contra el joven Carromero líder de las juventudes Populares. Dejan el espacio libre a los lacayos españoles de un feudo tropical y anacrónico y sus más furibundos alcohólicos “progres” en más de una ocasión fueron a orquestar “mítines de repudio”, los pogroms comunistas, al joven héroe de las NN.GG. del PP.

Todo esto me parecía imposible hace algún tiempo, pensé que los demócratas no importara su signo político ponderaban mas la libertad y la solidaridad con los oprimidos que los intereses mezquinos de unos cuantos capitalistas españoles y sus pares militares cubanos.

Pero me doy cuenta que solo aquí, donde es posible ver un “aristócrata” terragones que impide a la prensa libre escudriñar en el reino miserable de los Kim, conviven gentiles hombres que por arrogancia, por ignorancia, por cobardía política o puro egoísmo prefieren la convivencia con el criminal que la solidaridad con el oprimido.

Creo que Don Quijote debe volver a cabalgar.

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