Esperanza Aguirre incidente que costo la vida a Oswaldo Paya y Harold Cepero “Nos gustaría que estuviera perfectamente aclarado”

1354648011_0ver video en: http://www.youtube.com/watch?v=UTwl_xMX-2Q&list=UUFISESeNZ2hL6kGGSnAdUJg&index=1 Este martes 4 de diciembre he tenido el honor de participar en el acto de homenaje a Oswaldo Payá que le ha ofrecido el Movimiento Cristiano de Liberación con el título “El camino del pueblo. El legado de Oswaldo Payá y Harold Cepero”. Este es mi discurso.

El pasado 22 de julio, en un accidente que a todos nos gustaría que estuviera perfectamente aclarado, fallecía Oswaldo Payá, una personalidad extraordinaria, que estaba llamado a ser clave en la transición a la democracia que Cuba tiene que hacer más pronto que tarde.

Porque que no se engañe nadie, y mucho menos los castristas y los beneficiarios del régimen de los Castro: Cuba será libre. Y para ser libre, Cuba tendrá que hacer sutransición a la democracia y esa transición se hará, sin duda, siguiendo el modelo que Oswaldo Payá ideó y defendió, con una valentía heroica, durante toda su vida.

Lo malo es que, para llegar a esa libertad y para instaurar la democracia en Cuba, son ya muchos años de tiranía y de opresión los que llevan padeciendo los cubanos.

Aquí quiero decir bien alto y claro que para los ciudadanos de los países occidentales, para todos los ciudadanos de los países democráticos que compartimos las mismas raíces culturales y los mismos valores morales y políticos, la existencia de la dictadura comunista en Cuba es un motivo de vergüenza y una llamada a nuestro sentido de la libertad y de la responsabilidad.

Esa vergüenza y esa llamada al compromiso contra la dictadura castrista tienen que ser mayores en los españoles. Por haber sido la última república en independizarse, Cuba es la nación americana con la que los españoles tenemos más lazos y los tenemos más fuertes. Lazos familiares, sentimentales y culturales. Y por eso tenemos más responsabilidad que nadie a la hora de plantar cara a la dictadura, y a la hora de colaborar con la disidencia para lograr que, de una vez por todas, Cuba vuelva a ser libre. Para que de una vez por todas, Cuba deje de ser una anomalía siniestra entre las naciones del Occidente al que pertenece.

Desde el año 2008, en todos los mensajes que, con motivo del fin de año, he pronunciado para los ciudadanos de Madrid, he hecho referencia a Cuba: porque todos los 31 de diciembre me acuerdo que el día siguiente la dictadura castrista cumple un año. Y me duele por los cubanos y me duele por la libertad.

Y ya son muchos años, los 54 que va a cumplir dentro de unos días.

Son muchos años en los que los comunistas, los últimos comunistas en el poder en todo Occidente, han hecho todo lo inimaginable para acabar con la conciencia crítica de los cubanos. Desde la represión física más atroz e inmisericorde, en la que, por cierto, se distinguió el Che Guevara, ese siniestro personaje que sigue atrayendo el culto de muchos ignorantes. Hasta la represión cotidiana y constante de todos esos derechos que los ciudadanos disfrutamos en nuestros países como del aire que respiramos:

El derecho a moverse libremente por el propio país o el de salir al extranjero cuando cada uno quiera.

El derecho a reunirse, a formar asociaciones o grupos políticos o de cualquier tipo.

Los derechos de expresión, de opinión y de información.

El derecho a la propiedad.

El derecho a intervenir en la política y en las decisiones trascendentales para la economía y la sociedad de su país.

Los cubanos llevan 54 años sin tener todos esos derechos. Pero los que nos reunimos hoy para honrar la memoria de Oswaldo Payá y de Harold Cepero, sabemos que tantos años sin libertad, tantos años de tiranía, tantos años de represión, no han acabado con el ansia de libertad de los cubanos, ni con su capacidad de luchar contra los tiranos, ni con su ilusión por conseguir una Cuba verdaderamente libre, abierta, próspera y de todos los cubanos.

Y sabemos que la dictadura ha fracasado en su intento de ahogar para siempre el ansia de libertad de los cubanos, gracias precisamente a personalidades como las que hoy honramos.

La trayectoria de Oswaldo Payá es, sencillamente, admirable. Por su coherencia, por su integridad personal y política, por su generosidad y por algo que, sin duda, viene de su condición de cristiano militante: por el amor al prójimo que ha demostrado en todos estos años de lucha contra la tiranía de los Castro.

Cuando se contempla lo que ha sido su acción política a los largo de décadas de oposición, y cuando se leen sus escritos y manifiestos, llama la atención el exquisito cuidado que pone en cada acto y en cada palabra para no caer nunca en el odio, en el resentimiento o en el revanchismo. Por el contario, en todas sus intervenciones es muy habitual encontrarla palabra “amor” para definir sus sentimientos hacia su Patria y hacia sus compatriotas, incluidos, por supuesto, los que le cerraban la boca y le hacían imposible la vida.

Oswaldo Payá era un líder nacional en todo el sentido de la palabra. Será muy difícil encontrar a otro que, como él, sepa concitar voluntades y esperanzas. Pero hay que ser optimistas y confiar en la energía y en el ansia de libertad de las nuevas generaciones de cubanos.

Es verdad que ya son muchas las generaciones de cubanos que no han conocido la libertad. Perogracias a esos heroicos opositores que, como Oswaldo y Harold, han plantado cara a la dictadura, también son muchos los cubanos que han sentido ya el olor y el sabor de la libertad. Y el que, aunque sólo una vez, huele o siente la libertad, el que intuye lo que significa ser libre en toda la extensión de la palabra, es ya para siempre un enemigo de la tiranía. Por eso, a pesar de que la represión castrista la intente aplastar, el ansia de libertad crece en Cuba gracias, como os digo, a ejemplos como el de Oswaldo y el de Harold.

Señoras y señores, queridos amigos,

Este homenaje a Oswaldo Payá no puede ser sólo un recuerdo triste para su absurdo y aún inexplicado final. Todos los que estamos aquí reunidos queremos que este acto sirva pararenovar el compromiso ineludible que tenemos con la libertad y que tenemos con Cuba.

Mientras Cuba no sea libre, todos los demócratas y todos los que amamos la libertad vamos a vivir con la conciencia de que tenemos que seguir luchando por la libertad y por Cuba.

Luchar por la libertad en Cuba es también la forma de luchar por nuestra libertad y por mantener nuestra dignidad. Y dejar de luchar un solo momento nos convertiría inmediatamente en indignos. De eso estoy convencida.

Y dejadme terminar como le hubiera gustado a Oswaldo Payá, diciendo bien alto. ¡Viva Cuba libre!

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