Fiesta en Madrid y evocaciones habaneras. por Regis Iglesias

1808201189218082011917images (1) El Santo Padre Benedicto XVI llego a Madrid. El ambiente de fiesta y alegría contagiosa, típica de allí donde sopla el Espíritu, de los jóvenes españoles y de todos los rincones del mundo que se han dado cita en la Jornada Mundial de la Juventud, es esperanzador para una humanidad donde los valores están tan relativizados.

Vimos jóvenes polacos, alemanes, indues, británicos, venezolanos, cubanos, argentinos. De China Nacionalista, Italia, Francia, México,de Guinea Ecuatorial, Oceanía, Australia, Canadá, de Estados Unidos bailando y cantando.

Jóvenes que son fieles a Cristo y a su Iglesia, que quieren a Benedicto XVI, sucesor de Pedro.  Jóvenes que confían en sus pastores!

Recordamos cuando hace 13 años fuimos testigos de aquel peregrinar de Su Santidad Juan Pablo II a Cuba.  Recordamos las homilías vibrantes que conminaban a los jóvenes cubanos, a todos los cubanos, a ser protagonistas de su propia historia!

Recordé la madrugada que velamos para reunirnos en la Plaza Cívica Jose Marti, y también a nuestros represores que igual hicieron desde la noche anterior a la puerta de mi casa, pero con el objetivo de seguirnos donde nos moviéramos. Recordé a Ernesto Martini pasando a recogerme a las 6 de la mañana para irnos a la Plaza a escuchar a nuestro querido Juan Pablo II.  Me reí para mi pensando en las idas y venidas que dimos los dos por toda la plaza para alejar a nuestros perseguidores de nuestras familias, que nos acompañaron,  y como les despistamos solo para luego ir a dar al centro de todo el seguimiento de la policía secreta que tenia rodeados a Ramón Antunez, Alejandro Paya y Ofelita Acevedo! Pero ya nada podría ahogar el grito de LIBERTAD que toda la plaza coreo frente al tirano hipócrita que había decidido también asistir al sermón de la plaza, el sermón de las bienaventuranzas de la libertad, el amor y el honor que escuchamos de nuestro pastor universal!

Cuanto debió ser punzante a los oídos del nuevo Herodes aquel mensaje libre!

Madrid fue distinto a la Habana aunque pensamos en los miles de jóvenes cubanos que no pudieron asistir al ágape de los jóvenes del mundo porque la tiranía no les permite salir y entrar libremente de su propio país.

Pensamos en nuestro Oswaldito, en Oswaldo Paya Acevedo, a quien los déspotas le impidieron peregrinar a Madrid a escuchar al Santo Padre, a dar un abrazo a su familia desterrada a sus primos, tías, tíos y amigos queridos. El poder de los impíos se lo impidió, la complacencia de los hipócritas le margino!

A pesar de todo Madrid es una fiesta.  Jose Miguel Marinez, su esposa Sofia y su hija Ailene,  Jesús Mustafa, Arturo Suarez otros desterrados y yo nos unimos a la fiesta y colaboramos distribuyendo entre los peregrinos libros con el itinerario de la visita de Su Santidad a la capital española. En esto colaborábamos con el querido padre Pablo Cervera, amigo y protector de los cubanos que hemos llegado a España con nuestras familias desterradas.

El calor era agotador, la multitud inmensa. Todos felices y dispuestos a Cristo a pesar de alguna aislada y penosa excepción que siempre la hay.

Fue un día para evocaciones, fue un día de trabajo por nuestra Iglesia. Los miembros del Movimiento Cristiano Liberación en la diaspora terminamos agotados de la labor pero alegres del servicio que dimos.

Estábamos felices y nostálgicos, esperanzados y seguros de que algún día muy pronto, volveremos a recibir a Su Santidad también nosotros en nuestra amada patria, le recibiremos nuevamente pero en una Cuba libre y fraterna, en la Cuba que hemos soñado y es razón de nuestros desvelos

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