De la batalla de Polonia a la de Cuba .Publicado en EPOCA 16 de septiembre de 2005. Por Oswaldo Payá

Tribuna / De la batalla de Polonia a la de Cuba  Camino de liberación frente al totalitarismo 

Hace un cuarto de siglo, ocurría en Polonia algo de tal trascendencia que marcaría la historia de la humanidad con una huella tan profunda 

como la marcada por los acontecimientos del 14 de julio de 1789. Un puñado de hombres que formaba Solidaridad no sólo se enfrentaba a una 

dictadura política, también hacía frente a un imperio tiránico de un  poder aplastante.  

La trascendencia histórica de este movimiento radica, sobre todo, en haber enfrentado la cultura del miedo y haber iniciado un proceso que 

contradecía toda lógica. Durante décadas, ese régimen comunista que oprimía Polonia y muchos países en Asia, Europa y también Cuba, había 

consolidado todos los mecanismos de control y represión y había  educado a los ciudadanos en la desesperanza. 

Lo que no se puede explicar desde categorías políticas y economicistas es cómo un pueblo al que quisieron educar para la 

esclavitud se convirtió en fuente de libertad. El movimiento Solidaridad, más que luchar por un nuevo sistema económico más 

abierto, supo reivindicar la dignidad de la persona y demostraba así que, si el espíritu humano responde a la vocación de amor y libertad 

que Dios le dona, siempre podrá levantarse aún en la desventaja más  desproporcionada y frente al poder más aplastante. 

Con Solidaridad, el pueblo polaco protagonizó un movimiento de liberación porque despertó la esperanza que renovó la vida de los 

pueblos sometidos por la mentira y el miedo. 

Ojalá los jóvenes sepan contar la verdad de la historia, ojalá no pierdan la memoria, porque la libertad conquistada no se conserva 

espontáneamente; se puede perder si los pueblos pierden la fe y los  valores que sostienen la libertad. 

Cuba aún sufre este régimen basado en el miedo y la mentira; no porque nuestro pueblo tenga menos valor o menos valores, sino porque 

sobre Cuba ha caído, como en un resumen, una completa y complejísima compilación de los conflictos de la humanidad y se ha expresado y 

alimentado la mentira de la cual son víctimas incluso muchos de los que viven en democracia; inclusive muchos de los que sufrieron este 

mismo régimen, pero que quizá piensan que nuestro pueblo no merece la  solidaridad que tuvo Solidaridad. 

A ningún pueblo sino al nuestro cubano se le ha cuestionado su derecho a los derechos. Ningún pueblo sometido sino el nuestro ha 

tenido que soportar con tristeza la superficialidad de muchos en el mundo que reconocen, en el régimen que nos oprime, un orden legítimo; 

como si alguna vez nuestro pueblo hubiese optado soberanamente por  vivir sin libertad. 

En Cuba existe un movimiento por la libertad; muy diverso, pero definitivamente y unánimemente comprometido con la libertad. Cientos 

de nuestros hermanos sufren la prisión cruel por defender pacíficamente los derechos humanos. Nuestro primer llamado es a la 

solidaridad por la liberación de estos prisioneros políticos. 

Miles de cubanos han gritado libertad en una expresión de liberación firmando el Proyecto Varela, que reclama los derechos fundamentales. 

Los que han sufrido el comunismo saben cuántos temores y barreras hay que vencer para escribir en un documento el nombre, la dirección y 

decir quiero mis derechos y entregárselo al Gobierno. 

Por eso, el régimen está haciendo ahora mismo, mientras ustedes conocen este mensaje, una cacería casa por casa contra los que se 

atreven a firmar la petición del referendo del Proyecto Varela, porque es, como lo fue Solidaridad, un movimiento de liberación de la 

personas y porque están empleando toda la fuerza y todos los recursos  de la mentira y la propaganda para ahogar este movimiento ciudadano. 

Cuando en marzo de 2003 fueron encarcelados decenas de líderes del Proyecto Varela, cuando más aumentó la represión contra este 

movimiento, en vez de más solidaridad, recibimos más crítica y  constatamos más indiferencia. 

Es como si nos juzgaran por el resultado o como si se impusieran las fuerzas que impulsan un escenario virtual de lucha para sustituir o 

competir con el escenario real que está, entre otros, en las cárceles, en las demostraciones públicas pacíficas y en la casas de 

los firmantes del Proyecto Varela asediadas por la Seguridad del  Estado. 

Hoy, al igual que el pueblo polaco, el pueblo cubano continuará luchando. Como lo hizo Solidaridad en Polonia, el Movimiento 

Cristiano Liberación y toda la oposición pacífica cubana, continuará pidiendo su dignidad como ahora mismo prosiguen miles de cubanos, 

bajo fuego cruzado, firmando el Proyecto Varela, porque ése es el camino de liberación que han emprendido los ciudadanos cubanos. 

Gracias a Solidaridad por abrir el camino de la esperanza. Dios siga  bendiciendo al pueblo polaco. 

Oswaldo Payá. 

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